1º PREMIO Lorenzo Isaac Luengo Regalado (Madrid)

TITULO: "EL TEMBLOR DE ÁFRICA"

No era una vida alegre la que llevaba entonces,
cuando construíamos el ferrocarril en el Congo central.
Creo que lo más divertido fue cuando conseguimos cazar
a dos bonobos con una red casera que habíamos tejido
uniendo algunas lianas que colgaban de los mangles.
Durante la mañana, aburridos como estábamos en nuestro
insalubre islote de ciénagas y manglares donde concluían
los diez kilómetros de ferrocarril que llevábamos
construidos hasta la fecha, no hicimos otra cosa que
fabricar nuestra red anti-bonobos, no sin algún curioso
sobresalto, pues Matthews, un poco corto de vista,
cogió el rabo de una serpiente negra que le señaló
Toynbee y trató de atarla a uno de los cabos abiertos,
pero por supuesto no había modo de domar esa cuerda
viscosa que se le retorcía entre las manos como si tuviese
vida propia. Toynbee y los seis porteadores negros
que todavía vivían tras los ataques nocturnos de los
bonobos –unos pequeños bubumbas caníbales que nos
vendieron a precio de colmillo de elefante– se rieron a
carcajadas cuando la cabeza de la serpiente mordió el
talón de Matthews, y yo también reí cuando Matthews,
saltando y chillando con grititos agudos, se rebanó parte
del zapato izquierdo, con el dedo meñique dentro, al
decapitar a la serpiente después de varios tajazos fallidos.
Hacía varias semanas que nuestro médico había
muerto –tampoco fue una gran pérdida: desde que
empezaron las incursiones de los bonobos en nuestro
aduar, no hizo otra cosa que maldecir el calor y emborracharse
con el aguardiente de cáscara de patatas que
destilábamos en las calderas del vapor–, así que fueron
los porteadores negros quienes trataron la automutilación
de Matthews, envolviéndole el pie con emplastos de
saliva y arcilla y entonando unos cánticos ensimismados
que estuvieron a punto de hipnotizarme...
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2º PREMIO Gema Cacho Regalado (Madrid)

TITULO: "EL SECRETO"

.Me inclino tembloroso a la caja y ahí está:
mi abuelo tieso como un palo. Quieto y feliz
como él solo, como si supiera que madre ha
cumplido la petición de su última voluntad, y
luce frío, vestido de corinto y oro.
El asombro en el velatorio es general y se suceden
los pésames entre comentarios sobre lo guapetón que
está, lo valiente que fue. “Acércate, mírale, si parece
dormido”. Justina no suelta el pañuelo, y una vez más le
ha estirado la chaquetilla que parece quedarle algo
pequeña, después ha dejado entre sus manos una amarillenta
estampa de la Virgen de las Cumbres.
Al otro lado de la sala las mujeres han hecho un
corro, se informan unas a otras del trágico final y todos
sus misterios. –¡A sus años!, ¿cómo se le ocurre ponerse
delante de un bicho de esos? –Mujer, lo llevaba en la
sangre, murió como quiso, de una gran corná...Leer Relato

3º PREMIO Óscar Sipán Sanz (Huesca)

TITULO: " ELTALENTO DE LAS MOSCAS"

El 31 de julio de 1944 Antoine de Saint-Exupéry
cayó en mi jardín. Su paracaídas quedó enredado en el
nogal que plantó el abuelo Jules el día de mi nacimiento.
Cerca del suelo, estrangulado entre las ramas, colgando
como una piñata olvidada, inmóvil, ridículo, indefenso,
con su porte ilustre de gato mojado.
Se quitó la gorra de aviador y me dio los buenos
días. Tenía el timbre de voz justo para amansar a las fieras
y madurar las cerezas. Le entregué un cuchillo de
cocina y me alejé unos metros. Cortó las cuerdas nc sin
dificultad, balanceándose como un péndulo de hipnotizador.
En el aterrizaje aplastó los rosales con sus botas de
piel. Se acercó con cautela de perro de la calle mil veces
apaleado y me tendió la mano.
–No voy a denunciarle a los alemanes –le dije.
–Ya lo sé, contestó muy serio. Pero me preocupa...Leer Relato

 


PREMIO ESPECIAL MEJOR GADITANO CLASIFICADO Joaquín Devesa Salmeró (Cádiz)

TITULO: "UN RELATO DE OCHO PÁGINAS"

Las olas siguen restallando contra las murallas.
Como un buque fantasma, la ciudad poblada de calles
desiertas se bambolea. Con la persistencia inútil de un
monstruo submarino que ma/gasta sus últimos coletazos,
varado en un banco de arena.
Son las doce de la noche, estoy escribiendo. La pantalla
del ordenador es la única luz de la habitación en la
que me encuentro. En los cristales de mis gafas se reflejan
folios y palabras virtuales. Yo no me doy cuenta de
ese reflejo, tal vez si alguien me observara desde la
puerta podría verlo. Pero no hay nadie conmigo. De lo
que si me doy cuenta es de que, inevitablemente, mis
dioptrías van aumentando en milésimas de grado con la
lentitud inexorable de la ruedecilla de un contador de
electricidad, debido a las radiaciones invisibles que emite
mi equipo. Aun a riesgo de quedarme ciego o impotente
sigo mi tarea. Más cosas de las que soy consciente: Hace
frío, aunque no demasiado, el radiador es pequeño y sólo
calienta un lado de mi cuerpo. Como sucede con los planetas
sin movimiento giratorio, ardo por una cara, mientras
que en las zonas más oscuras de la cara oculta se
forman témpanos perpetuos....Leer Relato